sábado, 23 de mayo de 2026

La mancha blanca del Mar Menor se expande tras la dana Alice: “Podría tener consecuencias nefastas en el ecosistema”


Por Erena Calvo   

      Periodista en elDiario.es Región de Murcia.

Un informe del Instituto Español de Oceanografía confirma que 2025 fue un año “anómalo”, marcado por una ola de calor marina, lluvias torrenciales en primavera y la dana Alice

Imagen satelital tomada el 4 de mayo de 2026 en la que se aprecia la mancha blanca.
Imagen satelital tomada el 4 de mayo de 2026 en la que se aprecia la mancha blanca.

La salud del Mar Menor sigue siendo frágil. Un informe del Instituto Español de Oceanografía (IEO) revela que en 2025 la laguna estuvo al borde de otra crisis ambiental.

Retirada de biomasa en el Mar Menor.
Retirada de biomasa en el Mar Menor.

El fenómeno más preocupante es el de una masa de agua turbia y blanquecina, identificada como la mancha blanca —denominada técnicamente whiting— que se sitúa al sur de Los Alcázares y hasta la isla Perdiguera. Se trata de una precipitación de carbonato cálcico (partículas microscópicas de calcita) que enturbia el agua de forma permanente y que los científicos vinculan, aunque sin certeza, con descargas subterráneas. El informe reconoce que su origen “alberga enorme complejidad”.

Imagen de la evolución de la mancha blanca aparecida en el Mar Menor tras la 'DANA Alice' en 2023.
Imagen de la evolución de la mancha blanca aparecida en el Mar Menor tras la ‘DANA Alice’ en 2023.

Lo que sí está claro es su impacto: en la zona descrita la turbidez es extrema la mayor parte del año, además los niveles de clorofila son más altos que en el resto de la laguna y la vegetación bentónica (del fondo) ha desaparecido. Los niveles de nitratos y fosfatos también han sido más elevados allí que en otros puntos en 2025.

Inquieta a los científicos que la mancha sigue creciendo. Según el informe, “hacia finales de año, su superficie mostró una tendencia creciente”, una dinámica que “arranca tras el paso de la dana Alice”. Y los investigadores advierten de que si esa expansión se mantiene “podría tener consecuencias nefastas para el ecosistema lagunar”.

El episodio más grave

El episodio más grave se registró en octubre, tras la dana Alice. La entrada masiva de agua continental cargada de sedimentos y nutrientes estratificó la columna de agua, bloqueando la mezcla vertical e impidiendo la llegada de oxígeno al fondo.

El agua de las lluvias provocadas por la 'DANA Alice' a su paso por una de las ramblas de Los Alcázares.
El agua de las lluvias provocadas por la ‘DANA Alice’ a su paso por una de las ramblas de Los Alcázares.

El informe describe cómo “el agotamiento progresivo de la concentración de oxígeno” llegó “hasta niveles de anoxia (0 mg/l)”, extendiéndose “sobre una amplia superficie del fondo de la cubeta sur”. La situación duró siete días.

El IEO constituyó un gabinete de crisis con las autoridades. Según relata el informe, los científicos observaron peces bentónicos migrando hacia la superficie, el mismo comportamiento registrado antes de las mortandades masivas de 2019 y 2021. La situación se resolvió cuando los vientos de poniente rompieron la estratificación y reoxigenaron el agua.

Aunque las consecuencias no llegaron a las de las riadas de 2017 o la dana de 2019, el episodio confirmó que los aportes de agua continental cargada de nutrientes son el detonante principal de la eutrofización —el proceso por el que el exceso de nutrientes provoca el crecimiento descontrolado de algas y agota el oxígeno— que pone en jaque a la laguna desde hace décadas.

Desembocadura de la rambla del Albujón al Mar Menor.
Desembocadura de la rambla del Albujón al Mar Menor.
Recogida de peces muertos en el Mar Menor.
Recogida de peces muertos en el Mar Menor.

2025, el segundo año más cálido desde 1982

El informe confirma también “un calentamiento progresivo” que sitúa a 2025 como el segundo año más cálido en el Mar Menor desde que se iniciaron las mediciones en 1982.

Estado 'crítico' del Mar Menor en las playas de Los Urrutias.
Estado ‘crítico’ del Mar Menor en las playas de Los Urrutias.

La laguna se calienta por año a un ritmo de 0,036 °C y en 2025 registró 108 días de ola de calor marina. A finales de mayo, en solo cinco días, la temperatura del agua pasó de 20 a 25 °C y llegó a los 30 °C el 30 de junio, elevándose a un ritmo de 0,16 °C diarios.

Esas temperaturas hicieron que se disparase el fitoplancton hasta 7 mg/m³ de clorofila, muy por encima de la media habitual. Y en la zona central, el oxígeno bajó de 4 mg/l casi a diario en julio, con valores puntuales inferiores a 1 mg/l provocando un círculo vicioso: el calor acelera el crecimiento del fitoplancton, su descomposición consume grandes cantidades de oxígeno y se reduce la capacidad que tiene el agua para disolver ese mismo oxígeno.

Aunque la crisis no se materializó al remitir el calor, este episodio ha permitido concluir a los investigadores que el calor, por sí solo, es ya capaz de empujar al ecosistema al límite. En sus palabras, el evento “ilustra el potencial del incremento de la temperatura como factor detonante de procesos disruptivos en ausencia de aportes de nutrientes”.

Tres advertencias urgentes

Todos estos episodios ha generado, además, según el informe, una pérdida mayor de la luz en el fondo de la laguna, más intensa y más duradera que en los años 2023 y 2024 y que amenaza la recuperación de las praderas de Cymodocea nodosa, la hierba marina que tapiza el fondo y cuya restauración es considerada clave para la salud del ecosistema.

El informe concluye que 2025 fue “un año anómalo” pero no catastrófico, y lanza tres advertencias: la interacción entre cambio climático y eutrofización es el principal factor de vulnerabilidad del Mar Menor; es imprescindible reducir los aportes de nutrientes y sedimentos de la cuenca vertiente; y hay que investigar con urgencia el origen y la dinámica de la mancha blanca.

Fuente: elDiario.es

lunes, 18 de mayo de 2026

viernes, 24 de abril de 2026

El fiscal acusa a seis personas por el incendio de Teatre y Fonda Milagros en Murcia y describe años de irregularidades bajo control municipal

 

 Por Rosa Roda

        Periodista murciana.



El escrito de acusación de las víctimas amplía la acusación a siete imputados y sostiene que la muerte de las 13 personas fue evitable en un local sin garantías de seguridad que se convirtió en una "ratonera sin salida"



    El Ministerio Fiscal ha presentado su escrito de acusación por el incendio de las discotecas Teatre y Fonda Milagros, una tragedia que dejó 13 muertos en Murcia, y dirige el procedimiento contra seis personas vinculadas a la gestión, explotación y organización del evento celebrado aquella noche.


Discoteca Teatre

En concreto, el fiscal acusa a: Marco Andrés Martínez Alcázar, Eva María Martínez Alcázar, Juan Inglés Rojo, Carlos José Fuentes Benítez, Daniel Ramírez Ramírez y Alfonso Guirao Marín.

Además, señala como responsables civiles directos a las aseguradoras Caser, Allianz y AXA, y como responsable civil subsidiaria a la mercantil Teatre Murcia S.L. .

Pero más allá de la imputación penal, la lectura del documento revela un contexto mucho más amplio: una actividad prolongada en el tiempo al margen de la legalidad administrativa, con reiteradas irregularidades y bajo la supervisión del Ayuntamiento de Murcia. Sin embargo, no hay ningún responable político encausado.

Careciendo de la preceptiva autorización administrativa”

El escrito de acusación es rotundo sobre la situación legal de los locales en el momento del incendio: “en la fecha en la que tuvo lugar el incendio […] se ejercía la actividad de discoteca […] careciendo de la preceptiva autorización administrativa habilitante”

No se trata de una anomalía puntual. El fiscal describe cómo esta situación se prolongó durante años, pese a la existencia de actuaciones administrativas.

Según el documento, los responsables de los locales eran plenamente conscientes de esta situación: “eran plenamente conocedores de que la actividad […] generaba un riesgo […] al no contar con la verificación por parte de la autoridad competente del cumplimiento de las medidas de seguridad”

Modificaciones ilegales y locales fuera de control

El fiscal detalla que los establecimientos sufrieron modificaciones estructurales sin autorización, alterando su configuración original.

En particular, se produjo la separación de los locales y su funcionamiento independiente, sin cobertura legal ni adaptación a las condiciones de seguridad exigibles.

El resultado es demoledor desde el punto de vista técnico: “las instalaciones […] no se ajustaban a ninguno de los proyectos autorizados”.

Estas modificaciones afectaron a elementos clave en la propagación del incendio, como la compartimentación, los materiales y las vías de evacuación.

Expedientes, inspecciones y actividad continuada

Uno de los aspectos más llamativos del escrito es la sucesión de actuaciones administrativas que no lograron frenar la actividad. El fiscal recoge: expedientes urbanísticos, inspecciones técnicas, requerimientos de legalización y órdenes de cese

Incluso se documenta un decreto municipal que ordenaba el cese de la actividad, sin que ello impidiera su continuidad. “Los acusados continuaron ejerciendo la actividad […] pese a las sucesivas inspecciones y requerimientos realizados por parte de la Administración Local”.

Este dato es clave: la actividad ilegal no solo existía, sino que persistía en el tiempo pese a la intervención administrativa.

El origen del incendio: máquinas de fuego y negligencia

El fiscal sitúa el origen del incendio en el uso de máquinas de fuego frío durante un espectáculo.

Según el escrito, estas máquinas generaban chispas capaces de alcanzar materiales inflamables en el techo, lo que desencadenó el fuego. “Las chispas […] alcanzaron el techo […] desarrollándose de forma más acentuada y virulenta”

El documento subraya la falta de medidas de seguridad y la utilización de estos dispositivos en condiciones inadecuadas, lo que incrementó de forma decisiva el riesgo.

Una reconstrucción que deja una pregunta abierta

El relato del fiscal es detallado y contundente en lo que respecta a los responsables privados. Describe negligencias graves, decisiones imprudentes y una actividad desarrollada al margen de la normativa.

Sin embargo, la propia reconstrucción de los hechos introduce una cuestión incómoda: actividad sin licencia, modificaciones ilegales, expedientes abiertos y órdenes de cese incumplidas. Todo ello bajo la competencia de la administración municipal.

Y, sin embargo, el escrito de acusación no dirige responsabilidad penal alguna hacia responsables públicos.

La responsabilidad que no aparece

El documento no entra a valorar la actuación del Ayuntamiento de Murcia en términos penales, pero sí deja constancia de hechos que apuntan a un fallo en los mecanismos de control.

Porque la pregunta no es solo qué hicieron los responsables de las discotecas, sino qué ocurrió para que esa actividad pudiera mantenerse durante años en esas condiciones.

La acusación del fiscal dibuja con precisión la conducta de los acusados. Pero también, de forma indirecta, perfila los límites de una supervisión administrativa que, en este caso, no evitó la tragedia.

La acusación de las víctimas describe una “ratonera” mortal

Al escrito del Ministerio Fiscal se añade el de la acusación particular, encabezada por familiares de las víctimas, que dibuja un relato aún más duro: el de un local convertido en una trampa sin salida.

El documento, de más de 60 páginas, solicita la apertura de juicio oral contra siete acusados -uno más que en el caso del fiscal- y reconstruye con detalle las condiciones en las que murieron 13 personas la madrugada del 1 de octubre de 2023 en Murcia . Añade como acusado a Carlos Ruiz Rus (organizador del evento)

Una ratonera de la que no había forma de salir”

El relato de los hechos es especialmente crudo. La acusación pone el foco en la configuración interior de la discoteca y en las condiciones de evacuación. En la planta superior de Fonda Milagros, donde se produjeron la mayoría de las muertes, la situación era, según el escrito: “una ratonera de la que no había forma de salir”.

Los asistentes quedaron atrapados en recorridos de evacuación demasiado largos, sin alternativas y sin posibilidad real de escape. “los que estaban más adentro […] no pudieron salir y se quedaron atrapados […] hasta que fueron abatidos por el humo y el fuego”.

El escrito enumera uno a uno a los 13 fallecidos y recuerda que todos murieron en el interior de Fonda Milagros por intoxicación por humo y quemaduras. Entre los detalles más sobrecogedores, la acusación recoge el último mensaje de una de las víctimas: “antes de fallecer […] envió un mensaje de despedida a sus padres”.

Fallos en cadena: sin plan de emergencia, sin coordinación

La acusación va más allá del origen del incendio y centra su estrategia en demostrar que la muerte de las víctimas no fue inevitable.

Según el escrito, hubo una cadena de fallos que resultaron determinantes: inexistencia de un plan de emergencia común, falta de simulacros obligatorios y ausencia de coordinación entre ambas salas.

Uno de los propios responsables lo reconoce en el documento: “con dos minutos que nos hubieran avisado, estas trece muertes no hubieran ocurrido”. Para la acusación, este punto es clave: no solo hubo un incendio, sino un sistema incapaz de responder a él.

A oscuras en cuatro segundos

Otro elemento decisivo fue el fallo eléctrico. Según el escrito, apenas cuatro segundos después de iniciarse el incendio, el local quedó completamente a oscuras sin que funcionara el sistema de emergencia. “No encenderse las luces de emergencia […] provocó que los asistentes no pudieran orientarse para buscar la salida” El resultado fue el caos: personas desorientadas, humo, fuego y sin referencias para escapar.

Un local fuera de la legalidad

La acusación también incide en las irregularidades estructurales y legales del establecimiento.

Denuncia, entre otros aspectos: deficiencias en el diseño de evacuación, inexistencia de sectores de incendio independientes, incumplimientos en el sistema eléctric y condiciones laborales inseguras incluso para trabajadores.

De hecho, una de las víctimas era empleada del local, lo que refuerza la gravedad de las condiciones en las que se desarrollaba la actividad .

El escrito de las víctimas no se limita a describir los hechos. Construye un relato orientado a demostrar que las muertes fueron evitables. No habla solo de imprudencia. Habla de un conjunto de decisiones, omisiones y fallos que, combinados, convirtieron un incendio en una tragedia irreversible.

Y lo hace con un lenguaje que trasciende lo jurídico. Porque, frente al análisis técnico del fiscal, esta acusación introduce una dimensión distinta: la de quienes perdieron a familiares en un espacio que, según sostienen, nunca debió estar abierto en esas condiciones.


Fuente: RRNEWS