Sigue la tragedia con multitud de cómplices y conniventes. Tras el artículo publicado en días pasados sigue la misma empresa con prácticas de fumigación que son dañinas para las personas. En la pedanía de Comala, municipio de Molina de Segura. Sin EPIs (Equipos de Protección Individual) ni para quienes aplican los productos fitosanitarios, ni para quienes están indebidamente e ilegalmente cerca, respirando todo eso, e impregnado sus ropas y sus pieles con las sustancias tóxicas.
Una empresa que compagina los negocios de energías renovables y la actividad agrícola, muy cercana a un famosísimo desguace con estándares europeos, situado en la A-30, envenena conscientemente a las cuadrillas que trabajan sus fincas, fumigando en el mismo espacio y tiempo, con productos altamente tóxicos. La diferencia con hace unos días es que, mientras tanto, una persona trabajadora S.A.M. tuvo que ser atendida, el pasado 12 de febrero, por síntomas muy evidentes de intoxicación en el Centro de Salud de Archena.
De ahí fue remitida al Hospital Morales Meseguer, de Murcia, para su hospitalización para abordar intoxicación generalizada e intervención quirúrgica y un gran “abceso” fruto de la sobreexposición al agente contaminante. Esta persona ha sido dada de alta hospitalaria para seguir un proceso de curación y desintoxicación que se estima de dos semanas, mientras que la baja médica será, al menos, de poco más de un mes. El resto de personas trabajadoras observa diversos síntomas propios de ese “gaseamiento”: tos, rinitis en ojos y nariz, adormecimiento de senos faciales y nasales, lengua y labios, dificultad respiratoria…
Repetimos: NO son nada buenas las condiciones de trabajo y de vida de quienes venden su fuerza de trabajo para sobrevivir. Incluso aguantan graves riesgos laborales, de seguridad y salud, desde el silencio impotente, en aras de conseguir el dinero necesario para cuidar a sus familias, aunque se cuiden menos esas personas. Y la complicidad silenciosa o la connivencia consciente de los entornos laborales e institucionales. Es urgente humanizar mucho más la vida y el trabajo, cuidando y protegiendo a quienes riegan nuestros campos con su sudor y los levantan con sus manos.
Estaría muy bien que las distintas fuerzas y cuerpos de seguridad, la inspección de trabajo, los distintos entes gubernamentales (local, autonómico y central), así como los sindicatos, las iglesias de las diversas confesiones, el periodismo humano,…entre otros ámbitos se implicaran más y mejor para atajar esta tragedia incalificable y dejaran de mirar para otro lado. Nos estamos dirigiendo a todos ellos.
INSISTIMOS: Van a trabajar a los campos murcianos los sectores más vulnerables de nuestra sociedad: personas migrantes, personas gitanas y otros sectores con vidas precarias y al límite.
PERSONAS. Esos sectores que sostienen la producción, la distribución, incluso el consumo y los cuidados imprescindibles para que siga funcionando la vida, tal como la conocemos. Y además, cabe apuntar el alto porcentaje de mujeres valientes y resilientes que sostienen esos sectores de la economía.
Mujeres realmente existentes, invisibles, hormigas laboriosas que cargan responsabilidades familiares aquí y desde aquí. ¡Ya basta! Tenemos una comunidad murciana, recordamos, con una alta cantidad de coches de alta gama, gracias a la riqueza que se les extrae habitualmente a todas estas personas. Y muchísimos comercios de ropa de celebraciones. Y familiares que estudian en el extranjero, o en universidades privadas, embarcaciones de recreo de cierta gama, motos de agua,…Y tantas otras muestras que conectan con la creciente desigualdad y obscenidad deshumanizadora.
¡Cuánta falta de respeto, cuánta falta de humanidad, cuánta deshumanización! ¡Cuánta psicopatía, cuánta depredación, cuánta indignación! Y como agravante, podemos relatar que tales hechos han sido comunicados detalladamente a diversas autoridades competentes (¿?), del inisterio de Trabajo, del Ministerio del Interior, a Emergencias 112,… sin mucho éxito. Incluso, recordamos, en la Inspección de Trabajo, se han limitado a comentar que no son competentes en el caso. Nos ha quedado claro que no son competentes.
Llama poderosamente la atención, ya que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) ostenta competencias clave en prevención de riesgos laborales (PRL), como Requerimientos y Paralización: Ordenar la adopción de medidas inmediatas y paralizar actividades ante riesgos inminentes. Nos asaltan las dudas sobre la actitud y la aptitud de quien nos ha atendido. La cuestión no es que se no se hayan facilitado EPIs (Equipos de Protección Individual) a las personas trabajadoras “fumigadoras” y “clareadoras” que están en medio de donde se está fumigando indebidamente, sino que hay un riesgo inminente de intoxicación grave, que se está produciendo. ¿Qué más tiene que pasar para que se actúe como se merece este asunto? Nos gustaría mucho que las burocracias sindicales, por otro lado, salen de su letargo acomodaticio camaleónico,…y otras fuerzas actoras y vectoras somos capaces de construir herramientas de resistencia y ayuda mutua, de solidaridad obrera, ante la superexplotación inhumana, ante el irrespeto muy grave a los derechos humanos y el incumplimiento de las leyes, que certifican el vaciamiento del Estado de Derecho.


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