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sábado, 24 de enero de 2026

La reapertura de la línea ferroviaria Cartagena-Chinchilla “está en manos de las operadoras”, según ADIF

 

      Periodista y corresponsal en Cieza.


La electrificación de la línea se retrasa hasta 2040


     ADIF ha dejado en manos de las operadoras ferroviarias la reapertura de la línea Cartagena-Chinchilla. Así lo reconoce el administrador de infraestructuras en un escrito remitido a la Asociación de Consumidores y Usuarios en Red, Consumur, tras descartar incluso la celebración de una reunión solicitada con el Ministerio de Transportes.

Según ADIF, la interrupción del servicio entre Murcia y Albacete se debe a las obras del soterramiento de la estación de Murcia del Carmen y a los trabajos en Barriomar, que afectan al tramo hasta Alcantarilla. Sin embargo, el organismo no fija plazos concretos para la recuperación del tráfico ferroviario y evita comprometerse con la reapertura de la línea histórica por Chinchilla.


El último tren de pasajeros que cubría la línea Murcia -Albacete hace parada en Cieza.

El documento señala que, una vez finalice la primera fase de las obras en Murcia, las vías quedarán a disposición de las operadoras, que decidirán si prestan el servicio por Chinchilla, en ancho ibérico, o por Monforte del Cid, en ancho estándar. Además, ADIF sitúa la electrificación de la línea en el horizonte de 2040, amparándose en la planificación del Corredor Mediterráneo. Desde la Plataforma por el Tren de Hellín califican la decisión de "inaceptable".




Su portavoz, José Antonio Maciá, denuncia que se deja morir la línea convencional y alerta de que, sin un compromiso firme del Estado, Hellín, Cieza y el norte de la Región de Murcia seguirán décadas sin servicios de cercanías ni media distancia, mientras se priorizan otras infraestructuras ya operativas como el AVE. Maciá recuerda que la reivindicación es clara: volver a que se estaba antes de la paralización de septiembre de 2022 con paradas de los trenes de cercanías en los municipios donde lo hacía.


Fuente: Onda Regional de Murcia

sábado, 17 de enero de 2026

El detenido por explotar a nepalíes en Ulea es un «magnate» de la inmigración irregular

 

 Por Raúl Hernández   
     Redactor multimedia de La Verdad.


La Policía Nacional sitúa al empresario como una figura relevante en las redes de la economía sumergida


     Fue el olor constante a cebolla lo que provocó las denuncias de los vecinos de una zona rural de Ulea. Además, llevaban tiempo alertando de una actividad ininterrumpida en una finca agrícola donde, según decían, se trabajaba día y noche sin descanso. Aquellas quejas vecinales fueron el primer hilo del que tiraron los agentes de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional en Murcia.


Un agente en la finca de Ulea donde eran explotados laboralmente los jornaleros de Nepal y otras nacionalidades.


Las vigilancias confirmaron un trasiego constante de furgonetas, entrada y salida de mercancía y jornadas que no se detenían ni de madrugada. Lo que no se sabía entonces era que cerca del 90% de los 65 trabajadores que fueron liberados carecían de documentación regularizada y que la mayoría procedía de Nepal. En la finca vivían en condiciones insalubres, entre basura y colchones viejos tirados en el suelo en un inmueble donde eran hacinados al finalizar su jornada laboral.

Quienes los vigilaban eran ciudadanos pakistaníes, un colectivo que comparte lengua con los primeros, algo que facilitaba el control y la comunicación dentro de la finca. Los investigadores tratan ahora de reconstruir cómo llegaron a España y quién costeó esos desplazamientos.

La operación avanzó por fases. En un primer momento, fueron detenidos tres intermediarios que actuaban como capataces, dos pakistaníes y un rumano. El último en caer fue el empresario, de origen pakistaní, que dirigía el entramado, considerado por los investigadores como el jefe de la organización, con varios inmuebles a su nombre y considerado un «magnate» dentro del entramado de la inmigración irregular y la economía sumergida, según fuentes cercanas a la investigación.

Estaba ya en prisión

En la finca y en varios domicilios se incautó de abundante documentación, que está siendo analizada.

La actuación se enmarca en un dispositivo contra la trata con fines de explotación laboral coordinado con Europol y con la colaboración de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. La causa sigue abierta a la espera de nuevas actuaciones judiciales sobre los propietarios de la finca y los arrendadores de la nave.


Fuente: La Verdad

viernes, 16 de enero de 2026

La Policía libera a 65 personas que trabajaban en condiciones de semiesclavitud en una finca agrícola de Ulea (Región de Murcia)


 Por Virginia Vadillo   
      Corresponsal de EL PAÍS en la Región de Murcia, donde escribe sobre la actualidad política, social y medioambiental.


El principal investigado está actualmente en prisión por delitos similares cometidos en Albacete


     Trabajaban en el campo en turnos las 24 horas del día, descansaban hacinados en pequeñas habitaciones con colchones en el suelo y cocinaban y comían en unas instalaciones completamente insalubres y llenas de suciedad. Es el infierno del que la Policía Nacional ha rescatado a 65 personas, en su mayoría procedentes de India y Nepal, que trabajaban en condiciones de semiesclavitud para una empresa agrícola del municipio murciano de Ulea.


Una de las habitaciones donde dormían quienes trabajaban en condiciones de semiesclavitud.

El propietario de la empresa y supuesto cabecilla de esta trama de explotación laboral está actualmente cumpliendo prisión por otros delitos similares cometidos con otra empresa en la provincia de Albacete. La Policía ha detenido además a otras cinco personas, tres de las cuales han sido enviadas a prisión provisional por estos hechos.

Los ciudadanos liberados se encontraban en situación irregular en España, y los detenidos aprovechaban esa situación de extrema vulnerabilidad para explotarlos y obligarlos a trabajar en condiciones absolutamente infrahumanas, según destacadas fuentes de la investigación, que se inició el pasado mes de septiembre de 2025 en colaboración con la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de Murcia y del Operativo EMPACT de Europol.

Según ha desvelado la investigación policial, estos inmigrantes irregulares eran explotados “bajo unas condiciones totalmente precarias y abusivas”, obligados a trabajar las 24 horas del día en diferentes turnos, y “algunos a unas condiciones indignas e inhumanas”.

Estas personas pasaban todo el tiempo en la finca agrícola en el término municipal de Ulea, una localidad de apenas 1.000 habitantes en el Valle de Ricote, en el interior de la Región de Murcia. En las instalaciones agrícolas se habían habilitado unas estancias que la Policía calificaba de “insalubres” en las que los ahora liberados descansaban hacinados, se aseaban o comían.

Las imágenes facilitadas por la Policía muestran colchones ocupando todo el suelo de las estancias, sobre los cuales se apilan mantas y efectos personales de las personas explotadas, así como pequeños electrodomésticos de cocina con mucha suciedad.

Los cinco detenidos en esta operación están acusados ​​de delitos de contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, favorecimiento de la inmigración ilegal y pertenencia a organización criminal.

En cuanto a las personas liberadas, según han explicado a EL PAÍS fuentes de la investigación, buena parte de ellos han sido derivados a diferentes ONG y asociaciones que trabajan con migrantes en situación irregular con el objetivo de darles apoyo, facilitar su integración en el país y ayudarles a llevar a cabo los trámites para regularizar su situación. No existe un protocolo único para este tipo de casos con víctimas de explotación laboral , sino que cuando se lleva a cabo una operación de este tipo, la Brigada de Extranjería estudia la situación de cada uno de los afectados, su posible arraigo familiar o las posibilidades de ofrecerles una salida legal en el país.

Para Gerardo Medina, secretario general del área de Industria y Agricultura de Comisiones Obreras en la Región de Murcia, los casos de explotación laboral a personas en situación irregular en el campo murciano que son detectados y que salen a la luz son solo “la punta del iceberg” de un problema mucho más amplio. Los datos oficiales sobre economía sumergida apuntan a que esta ronda entre el 20% y el 22% en el sector del campo en la Región de Murcia, por encima del 17% que de media tiene la economía en esa comunidad autónoma, debido en parte a la enorme vulnerabilidad de los trabajadores. “Son personas que quieren trabajar a toda costa y se ven engañados en un país que desconocen y en el que, por pésimas que sean las condiciones, pueden considerarlas mejores que en sus países de origen”, ha lamentado.

En estos casos extremos, el representante sindical ha advertido de que se suman otros en los que las empresas sí tienen datos de alta legalmente a trabajadores de origen extranjero, pero “aunque las contrataciones son legales, luego pagan por debajo del salario mínimo interprofesional, imponen jornadas de más de 12 horas, no respetan los descansos o no facilitan el transporte hasta las fincas”, entre otras irregularidades, por lo que ha subrayado la necesidad de aportar más recursos para inspeccionar este tipo de empresas.


Fuente: EL PAÍS