martes, 6 de enero de 2026

Cuando la laguna de La Mata iba a ser el mayor embalse de la cuenca del Segura

 

 Por David Pamies   
      Periodista y redactor de la Vega Baja en el diario alicantino INFORMACIÓN.

Entre 1940 y 1960 la administración y los regantes concibieron la transformación de la laguna salada en una presa de agua dulce que aprovechara los excedentes del Segura en un proyecto que descartó tras la aprobación del trasvase del Tajo 


     Si alguien proyectara hoy la construcción de un embalse en la laguna de La Mata de Torrevieja, uno de los espacios naturales más destacados por su riqueza medioambiental y su singularidad paisajística de Europa, como poco parecería un disparate, o directamente una aberración. Y, sin embargo, la idea de aprovechar la laguna que hoy conocemos como hábitat de especies como el flamenco, en un entorno de viñedos junto al mar y vegetación de saladar, como presa donde reservar las aguas sobrantes del Segura, estuvo a punto de ser una realidad en los años 60.


Parcelas de viñedos y pinares en el entorno de la laguna de La Mata, al fondo.

La idea de un embalse matero surgió en los años 40. Lo contaron en su día María Inmaculada López Ortíz, catedrática y directora de la Cátedra del Agua de la Universidad de Alicante, y Joaquín Melgarejo Moreno, catedrático de Historia e Instituciones Económicas en esta misma Universidad. Fue en 1943 cuando la Compañía de Riegos de Levante presentó un anteproyecto por el que almacenar las aguas del Segura aprovechando la laguna de La Mata. Su construcción, dicen ambos autores, se relacionaba con la posibilidad de llevar el regadío al secano rabioso del Campo de Cartagena, para lo cual se concedió a la comunidad de regantes de los campos cartageneros un caudal de hasta 4 metros cúbicos/segundo de agua del río. Una concesión imposible de realizar en la práctica si la laguna, convertida en pantano, no les acercaba el agua a los murcianos.


Flamencos en el parque natural de las lagunas de Torrevieja y La Mata.

Anteproyecto

La idea dormiría varios años en los cajones del entonces Ministerio de Obras Públicas, hasta que en 1955 otro anteproyecto aseguraba la viabilidad de la obra del que sería pantano regulador del tramo inferior de la cuenca del Segura y demostraba la rentabilidad de la inversión. Cuatro años después se iniciaban los estudios geológicos para valorar la impermeabilidad del terreno y su idoneidad para la construcción del embalse. También había que determinar su incidencia en la industria que en la vecina laguna explotaba la Nueva Compañía Arrendataria de las Salinas de Torrevieja, por entonces en pleno proceso de mecanización.

En el artículo que lleva el ilustrativo título de El embalse de La Mata o la ambición de regular al completo la cuenca del Segura, López Ortíz y Melgarejo explican que, en 1962, el ministerio presentó el anteproyecto a efectos de información pública. Para que las aguas de avenida del río llegaran al reservorio matero se diseñó un canal de alimentación de 10 kilómetros (con un túnel de 8.878 metros y una capacidad de 80 m3/ segundo. La toma estaría situada aguas arriba del azud de Alfeitamí, en Almoradí, y para cerrar la laguna de La Mata se construirían cuatro diques de tierra de 13 metros de altura como máximo y una longitud total de 6.030 metros. La obra permitiría la puesta en regadío de 68.000 hectáreas de secano: 48.000 en el Campo de Cartagena y las 20.000 en tierras próximas a la desembocadura del Segura. Se presentaron 207 escritos en el plazo de información y solo dos fueron contrarios a la construcción del embalse. Sería la reserva de agua situada más cerca de la costa y el fondo estaría por debajo del nivel del mar. Los objetivos estaban claros: aprovechar en su totalidad las aguas superficiales de la cuenca del Segura e impedir que las sobrantes se perdieran en el mar y dotar con nuevos recursos a las comunidades de regantes de ambas márgenes del Segura pero, sobre todo, del Campo de Cartagena, que esperaban rentabilizar sus tierras con el milagro del agua de La Mata.

Detractores

Los detractores del proyecto, que también los había, aducían la permeabilidad de la laguna como uno de los principales argumentos para su oposición. Hablaban de perjuicios en la industria salinera torrevejense por las filtraciones de agua dulce entre las lagunas de La Mata y Torrevieja, de elevadas pérdidas de agua en el reservorio por esta misma causa y aludían a la salinización de los recursos del embalse por las filtraciones de agua marina, a escasos 600 metros del charco matero. Otros incovenientes que apuntaban era el previsiblemente rápido aterramiento del vaso del embalse, debido a la gran cantidad de material que arrastra el agua de avenidas (25-30%), la elevada evaporación a que se verían sometidas las aguas embalsadas (por altas temperaturas medias y fuertes vientos) y en el poco fondo de la cuenca receptora del embalse que permitiría poca capacidad de almacenamiento. El rendimiento, anticipaban, sería escaso frente a la elevada inversión de la batería de obras que serían necesarias para construir el pantano.

Con el interés en que el embalse de La Mata fuera realidad por todo lo alto, la Confederación Hidrográfica del Segura se encargó con nuevos estudios de rebatir, uno por uno, los incovenientes de quienes lo rechazaban. Pero en 1967, y a pesar de las recurrentes promesas para la puesta en marcha del proyecto por parte de las autoridades y las grandes expectativas surgidas entre los nuevos empresarios agrícolas cartageneros, el pantano de La Mata no se veía por ninguna parte.

Los catedráticos de la Universidad de Alicante indican que los motivos aducidos para que no hubiesen comenzado las obras eran de índole técnica y económica pero, en realidad, el principal hándicap fue el enfrentamiento entre Murcia y Alicante por el destino de las aguas que se embalsarían en la pedanía torrevejense y por la «cooperación económica» con que los beneficiarios de la infraestructura debían contribuir para su realización.


Cultivos en la laguna de La Mata.

La puntilla: el trasvase Tajo-Segura

La puntilla a este proyecto que ahora resulta impensable pero que encendió las ilusiones (y las reclamaciones) de miles de agricultores se la dio otra gran obra hidráulica que vino a transformar el territorio de la Vega Baja y, como habían esperado tanto tiempo, los municipios del Campo de Cartagena: el trasvase Tajo-Segura. Las zonas que tenían asignadas aguas del embalse matero serían las grandes beneficiarias del acueducto, aprobado en 1968. Así fue como, por esta carambola del Ministerio de Obras Públicas, la laguna de aguas esmeralda, la rica avifauna, los especiales viñedos de su redonda y el entorno que supone un verdadero oasis de naturaleza en el término municipal de Torrevieja, se quedaron donde están y donde se disfrutan.

El pantano de La Mata nos deja, y así concluyen los autores, una clara reflexión: «El deseo lógico de una región árida -como la cuenca del Segura- es que se construyan más embalses, que se regule más. Sin embargo, existen unos límites a esta pretensión que son necesarios considerar y conducen a la conclusión de que el aprovechamiento hasta la última gota de las aguas superficiales de una cuenca no puede conseguirse mediante la construcción de grandes obras de regulación, existen límites -económicos y físicos- que de rebasarse pueden traer consigo más perjuicios que beneficios».


Fuente: INFORMACIÓN

lunes, 5 de enero de 2026

Alguien robó 56 millones de litros de agua durante los últimos 18 meses en la Región de Murcia. Solo es la punta del iceberg

 

      Responsable de fin de semana en Xataka.

   - Se estima que la actividad se habría dado durante décadas, con daños incalculables al medio ambiente

  • - La cantidad de pozos saqueados para la agricultura industrial están teniendo un defecto devastador en las zonas naturales



     Un péndulo y un par de varas de madera son las únicas herramientas que los zahoríes necesitan para, supuestamente, detectar los flujos magnéticos de las corrientes de agua para encontrar aguas subterráneas. Realmente, un zahorí no sirve de mucho, pero es el nombre con el que el SEPRONA bautizó un ciclo de vigilancia para atrapar a los ladrones de aguaUno de los últimos casos es el de los 50 millones de litros saqueados por dos empresarios en un periodo de 18 meses.

Pero ni es un caso aislado ni algo que tenga visos de parar.

Puerto Lumbreras. Una de las últimas operaciones del SEPRONA se ha dado en Puerto Lumbreras, en la Región de Murcia, donde los agentes han abierto diligencias a dos empresarios como presuntos autores de un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente. Se estima que realizaron la actividad de explotación de pozos durante décadas, pero por concretar, sólo en los últimos 18 meses, se habrían sustraído 56 millones de litros de aguas subterráneas.


Intervención del Seprona en Puerto Lumbreras.

Los investigados utilizaban un pozo clandestino sin contador volumétrico que estaba oculto en una de las empresas y no era agua que utilizaran para regar cultivos propios (algo que suele ser común en este tipo de actividades), sino para vender.

Hidrológica pirata. Eran capaces de extraer más de 100.000 litros diarios que vendían y distribuían a través de sus propios camiones cisterna. ¿Su uso?

  • Explotaciones porcinas de ganadería intensiva.

  • Venta a otras empresas.

  • Venta a particulares para el llenado de piscinas.

    ¿Multa o “coste operativo”? El SEPRONA comenzó la investigación tras una denuncia firmada por 128 vecinos de Zarzalico que detectaron una tubería ilegal de varios kilómetros construida para abastecer cebaderos, y se estima que los dos empresarios facturaron unos 275.000 euros durante los 18 meses ya mencionados.

Lo curioso del asunto es que, como decimos, sólo se ha investigado año y medio, por lo que la cifra puede ser astronómica si se cumple esa estimación de que la actividad se realizó durante décadas. 

El robo de agua no es algo nuevo, ni mucho menos, y de hecho hay estudios que apuntan a que, durante más de un siglo, fue una práctica que se dio en el sureste español.




Tiene todo el sentido si tenemos en cuenta que la zona, con Almería o Murcia, siendo la “huerta de Europa”, no es precisamente en la que más precipitaciones se registran, pero sí donde más se necesita para ese cultivo de frutas y verduras.



De hecho, a esto se le llama “agua virtual” que estas zonas exportan en los tomates, lechugas o aguacates.




Ese robo de agua se ha tomado como un “mecanismo de supervivencia”, algo necesario para mantener la actividad durante sequías, y también hay estudios que apuntan que las multas administraciones que reciben los que cometen la infracción son más bajas que el beneficio económico obtenido por el agua robada.


España es el país con mayor sobreexplotación de agua de Europa.

Devastador. El problema es que las cuentas no salen donde más importa: en la naturaleza. El agotamiento sistemático de los acuíferos debido a las actividades de los pozos ilegales han llevado al agotamiento de algunos de los humedales más importantes de nuestra geografía.


Pozos ilegales al sur de España, en Andalucía.

Doñana es el ejemplo claro, ya que el parque nacional ha sido, y está siendo, drenado por cientos de pozos ilegales para el cultivo.


Doñana

Drenado en Doñana.


Pero no hay que irse lejos de Puerto Lumbreras para ver los efectos, y el Mar Menor es otro ejemplo. El agua dulce subterránea es saqueada y, a veces, usada para regar campos agrícolas en los que se usan fertilizantes con nitratos que, debido a la escorrentía, se filtran en la tierra o van a parar directamente al mar. Esto ocasiona que el agua tenga menos oxígeno del que debería, y al ir a parar a la laguna, los peces mueren por anoxia.

Suma y sigue. Lamentablemente, como decimos, ni es un problema nuevo… ni aislado. Estos últimos años hemos ido hablando de decenas de investigados, detenidos y condenados. La empresa de aguas de Málaga, de hecho, ha llegado a contratar a detectives privados para vigilar empleados, proveedores y clientes.




Según WWF, hay más de 500.000 pozos ilegales en España, los beneficios compensan las multas administrativas y fiebres como la del aguacate no ayudan en absoluto.


Hay quienes están regando aguacates irregularmente.

Fiebre del aguacate.


Fuente: Xataka

domingo, 4 de enero de 2026

Secuestro, golpe de Estado, pillaje: las palabras que definen la operación de Estados Unidos contra Venezuela

 

 Redacción de El Salto

    

Mientras Trump centra su discurso en los beneficios

 económicos del golpe en Venezuela, la UE de Von der

 Leyen y Macron queda retratada: una Europa que

 justifica lo injustificable y abandona el derecho

 internacional


Masiva manifestación en Nueva York en solidaridad con el pueblo de Venezuela y contra el ataque militar del criminal ultraderechista Donald Trump pocas horas después de perpetrar su golpe de Estado.


     El orden internacional basado en reglas o, lo que es lo mismo, la doctrina estadounidense impuesta desde el final de la II Guerra Mundial como modo de eludir a conveniencia los dictámenes del derecho internacional y el derecho internacional humanitario, ha vuelto a ser violentado por los propios EEUU.




La intervención de EEUU, bombardeando varios puntos estratégicos de Venezuela, y secuestrando a su presidente, Nicolás Maduro, supone un recordatorio de que aquel orden internacional basado en reglas se basa en que EEUU puede provocar el desorden en cuanto lo desea, y que no hay más reglas que la ley del más fuerte.





Tal vez por eso es importante reconocer sin eufemismos que lo que ha sucedido es un secuestro, no una captura y mucho menos una detención; que lo que está teniendo lugar es un golpe de Estado, destinado a un cambio de régimen, y que, en el transcurso del mismo, EEUU se verá capacitado para ejercer el pillaje de los recursos naturales del país que ha decidido intervenir, principalmente el petróleo.




Por más que los partidarios de Donald Trump en Europa quieran enmascarar lo sucedido clamando por una supuesta defensa de la libertad, en su comparecencia del 3 de enero, su propio líder se ha encargado de borrar cualquier coartada idealista. Trump apunta exclusivamente en clave interna, sólo se dirige a sus votantes, y a ellos les ha dicho con crudeza que EEUU será más fuerte gracias al usufructo del petróleo venezolano. También se ha referido al otro tema con el que pretende amarrar los apoyos de las clases empobrecidas de EEUU, denunciando la supuesta migración impulsada por Maduro, exclusivamente en clave de seguridad, pintando, como es habitual, una película de terror con tintes pornográficos en la mente de cada espectador.

Trump actúa en clave interna

La coartada escogida para el derrocamiento del presidente de una nación soberana, el supuesto tráfico de drogas organizado por Maduro, ha sido un asunto secundario en una rueda de prensa en la que el mensaje principal ha quedado resumido con esta frase: “Las grandes y hermosas compañías petroleras estadounidenses están llegando para reconstruir, beneficiándose de las vastas reservas de petróleo de Venezuela, lo que hará que muchas personas en Venezuela y en los EEUU sean muy ricas y muy felices”.

A pesar del temor y/o la devoción reverencial que se tiene por Trump en los países europeos, la Casa Blanca guía sus políticas alrededor del eje de la economía interna del país. Y la situación en el interior de Estados Unidos no es buena, no al menos para las clases empobrecidas: la mayoría de la población (57%) piensa que el país se dirige a una recesión y un 45% cree que la situación ha empeorado desde que Trump llegó a la Casa Blanca.


Un manifestante protesta contra los aranceles frente a la Corte Suprema en Washington D. C.

La crisis de las economías domésticas fue el factor clave de la derrota de Trump en 2020 y, en un año marcado por las elecciones de medio mandato (midterm), no hay que minusvalorar el cebo que supone la promesa de gasolina más barata para la ciudadanía de a pie. Puede sumarse a este recuento en clave interna el interés por alejar la atención del caso Epstein y, de cara a futuro, el impacto que puede tener la caída de Maduro en la situación en Cuba, importante para un gran sector del electorado de Florida y otros Estados.

La clave del pillaje habla del corto plazo, mientras que el imperialismo estadounidense explica el largo recorrido que subyace al golpe de Estado propiciado el 3 de enero. Las administraciones estadounidenses, muy especialmente las del Partido Republicano, han dado por descontada la intervención militar, y a través de sus servicios de inteligencia, en Latinoamérica.

La Doctrina Monroe, expuesta en 1823 por el presidente James Monroe estableció que EEUU tenía carta blanca para las intervenciones políticas, militares y económicas en el resto del continente.





En su discurso de toma de posesión en enero de 2025, Trump invocó otra doctrina, vinculada a la Monroe, llamada del “Destino Manifiesto”, por la que EEUU tiene la misión de expandir su dominio y difundir el capitalismo por todo el continente.


Portada del diario francés Libération.


'Su lucha', tituló la portada de la revista alemana Stern.


Venezuela, un país que, hasta la llegada de Hugo Chávez, había estado bajo la férula estadounidense, desafió al imperio con políticas de redistribución y nacionalización de sectores, especialmente el petrolero, que la situaron en el punto de mira del imperio desde comienzos de siglo. Los intentos de derrocar a Chávez y a su sucesor, Maduro, no han cesado en dos décadas. Hoy se ha cumplido el objetivo por medio de una intervención salvaje, al estilo de la de Panamá en 1989.

Las cartas ya están echadas 

La reacción internacional al golpe perpetrado por EEUU en Venezuela ha querido pasar por alto los dos elementos fundamentales del mismo: el interés económico inmediato y la ideología imperialista y supremacista que acompaña a EEUU desde su consolidación como potencia militar. La respuesta de la Comisión Europea, a través de sus máximas representantes institucionales, Ursula von der Leyen y Kaja Kallas, ha sido todo lo vergonzosa que podía ser en estas circunstancias, asumiendo unos postulados que ni siquiera Trump ha defendido con especial vehemencia. Von der Leyen, Kallas o Macron han vuelto a presentar a los países de la UE como los perfectos esbirros, capaces de justificar lo injustificable a través de argumentos peregrinos.

Si el orden internacional basado en reglas ya era una farsa, la acción de EEUU en Venezuela es una ampliación de esa práctica hacia un nuevo desorden mundial provocado por quienes imponen sus propias reglas. Es evidente que los instrumentos del derecho internacional deben ser reivindicados aunque no funcionen, como también lo es que ni los países del sur global ni los otros actores imperialistas (Rusia, China) tienen en su mano instrumento, capacidad o deseo alguno de revertir la situación en Venezuela. Eso no debe incapacitar para exigir un posicionamiento firme de los distintos gobiernos y las instituciones. Pero la realidad es que así será.

Es inevitable prefigurar la línea que tomará el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Ya está siendo similar a la que se ha seguido con la campaña genocida de Netanyahu y completamente opuesta a la seguida con respecto a Ucrania.




Podemos esperar que Sánchez se mantenga a escasos centímetros de la posición de Naciones Unidas. Y queda el consuelo vacío de que al menos no felicitará a Trump por acabar con una dictadura, pero nada más.




La historia demuestra, por desgracia, que nadie puede contener al imperio cuando comete crímenes, secuestra mandatarios sin ninguna clase de legitimidad ni jurisdicción para hacerlo, y se lanza a por los recursos naturales de un país. Desde las poblaciones y sociedades de todo el mundo solo cabe pedir que no insulten más a nuestra inteligencia y nombrar lo que ha pasado en Venezuela como lo que es: secuestro, golpe de Estado, pillaje. Solo manteniendo el contacto con la realidad será posible cambiarla.



Fuente: El Salto