jueves, 12 de febrero de 2026

Presentación del libro “Murcianidades”, de Pedro Costa Morata, en el Club-Ateneo Atalaya de Cieza

 





El sábado 14 de febrero, a la 12:15 horas, Pedro Costa Morata, sociólogo y periodista, presenta, en el Club Atalaya, su último libro Mucianidades. Lo acompañará María Cano y el grupo Tovarich, cerrará el acto con música en directo




Murcianidades reúne 75 artículos de temática política, social, económica, ecológica y cultural, en los que Costa Morata. realiza una radiografía implacable de la realidad murciana, denunciando la degradación institucional, el saqueo del territorio, la injusticia social y la ausencia de un proyecto democrático y sostenible para la Región. Textos escritos desde el compromiso, el rigor y una profunda vinculación con esta tierra, a la que el autor define desde hace décadas como un ejercicio de “amor activo, dolido y libre”.

Con este libro, tercer volumen de su colección “Escritos de Agitación”, Pedro Costa continúa la tarea de describir e ilustrar a esta tierra abordando algunos de los conflictos estructurales que atraviesan la Región de Murcia: el modelo extractivista, la corrupción política, la mercantilización del agua, el colapso ambiental o la pérdida de derechos democráticos.

Pedro Costa Morata es ingeniero, sociólogo y periodista, Premio Nacional de Medio Ambiente e Hijo Predilecto de Águilas. Referente histórico del ecologismo y de las luchas sociales en la Región, ha sido recientemente objeto de ataques y campañas de señalamiento por parte de la ultraderecha, precisamente por su trayectoria de defensa del territorio, de los derechos colectivos y de una Región digna y justa.

El acto se enmarca en la programación cultural de actividades ‘II Atalaya de la Literatura y Poesía’, que organiza el Club Atalaya-Ateneo. En estos eventos, con entrada libre, se combinan la literatura, la poesía y la música en directo.


miércoles, 11 de febrero de 2026

Morir sobreviviendo en el campo murciano

 



     No son nada buenas las condiciones de trabajo y de vida de quienes venden su fuerza de trabajo para sobrevivir. Incluso aguantan graves riesgos laborales, de seguridad y salud, desde el silencio impotente, en aras de conseguir el dinero necesario para cuidar a sus familias, aunque se cuiden menos esas personas.

Alguien dijo que cuidar es querer, y querer es cuidar.

Seguramente necesitamos humanizar mucho más la vida y el trabajo, porque ahora está muy deshumanizado, tratando a las personas sólo como “mano de obra”, como “recursos humanos”, como algo cosificado.

No es un secreto que van a trabajar a los campos murcianos los sectores más vulnerables de nuestra sociedad: personas migrantes, personas gitanas y otros sectores con vidas precarias y al límite. Esos sectores que sostienen la producción, la distribución, incluso el consumo y los cuidados imprescindibles para que siga funcionando la vida, tal como la conocemos.


Melocotoneros en flor.

Esos sectores que son demonizados por los enemigos de la humanidad y de la libertad.

Aunque paradójicamente apelan a la España “Cristiana” en su cruzada anacrónica contra quienes definen como “enemigos”, para defender a sus amos: los millonarios, los nuevos señores tecnofeudales, los fondos buitres de inversión, y otras criaturas psicópatas y sociópatas.

Han leído poco al Papa Francisco. Incluso, han leído poco. No tienen en cuenta aquello de “amarás a tu prójimo”, “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Eso sería una España más cristiana, desde luego.

La idea de España “cristiana” (instrumental) que algunos (demasiados) practican consiste en ir los viernes o sábados a las casitas de las luces, pero el domingo ir con la esposa y las criaturas a comulgar a misa de 12. O desnaturalizar “folklóricamente” celebraciones religiosas, en formas de fiestas turísticas, con mucho alcohol y otras sustancias, a tope.

Tenemos una comunidad murciana, con un alto ranking de coches de alta gama, gracias a la riqueza que se le expropia habitualmente a quienes riegan nuestras tierras con su sudor y las levantan con sus manos.

Como ejemplo trágico, en estos días, en Molina de Segura, pedanía de Comala, una empresa que compagina los negocios de energías renovables y la actividad agrícola, muy cercana a un famosísimo desguace con estándares europeos, envenena conscientemente a las cuadrillas que trabajan sus fincas, fumigando en el mismo espacio y tiempo, con productos altamente tóxicos.


Paleras en Comala.

¡Cuánta falta de respeto, cuánta falta de humanidad, cuánta deshumanización! ¡Cuánta psicopatía, cuánta depredación, cuánta indignación!

Y como agravante, podemos relatar que tales hechos han sido comunicados detalladamente a diversas autoridades competentes (¿?),del Ministerio de Trabajo, del Ministerio del Interior, a Emergencias 112,…sin mucho éxito.

Incluso en la Inspección de Trabajo, se han limitado a comentar que no son competentes en el caso. Nos ha quedado claro que no son competentes.

Sólo que se les ha pasado el detalle que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) ostenta competencias clave en prevención de riesgos laborales (PRL), como Requerimientos y Paralización: Ordenar la adopción de medidas inmediatas y paralizar actividades ante riesgos inminentes. Nos asaltan las dudas sobre la actitud y la aptitud de quien nos ha atendido.

La cuestión no es que se no se hayan facilitado EPIs (Equipos de Protección Individual) a las personas trabajadoras “clareadoras” que están en medio de donde se está fumigando indebidamente, sino que hay un riesgo inminente de intoxicación grave, que se está produciendo.

¿Tenemos que esperar a que se produzcan daños más graves, con ingresos en emergencias hospitalarias de alguien para que entonces se muevan las autoridades competentes?

A ver si las burocracias sindicales, por otro lado, salen de su letargo acomodaticio camaleónico,…y otras fuerzas actoras y vectoras somos capaces de construir herramientas de resistencia y ayuda mutua ante la superexplotación inhumana, ante el irrespeto muy grave a los derechos humanos y el incumplimiento de las leyes, que certifican el vaciamiento del Estado de Derecho.

¡En Pie! ¡No más precariedad!


martes, 10 de febrero de 2026

Presentación del libro “Murcianidades”, de Pedro Costa Morata, en el Club-Ateneo Atalaya de Cieza

 




El sábado 14 de febrero, a la 12:15 horas, Pedro Costa Morata, sociólogo y periodista, presenta, en el Club Atalaya, su último libro Mucianidades. Lo acompañará María Cano y el grupo Tovarich, cerrará el acto con música en directo




Murcianidades reúne 75 artículos de temática política, social, económica, ecológica y cultural, en los que Costa Morata. realiza una radiografía implacable de la realidad murciana, denunciando la degradación institucional, el saqueo del territorio, la injusticia social y la ausencia de un proyecto democrático y sostenible para la Región. Textos escritos desde el compromiso, el rigor y una profunda vinculación con esta tierra, a la que el autor define desde hace décadas como un ejercicio de “amor activo, dolido y libre”.

Con este libro, tercer volumen de su colección “Escritos de Agitación”, Pedro Costa continúa la tarea de describir e ilustrar a esta tierra abordando algunos de los conflictos estructurales que atraviesan la Región de Murcia: el modelo extractivista, la corrupción política, la mercantilización del agua, el colapso ambiental o la pérdida de derechos democráticos.

Pedro Costa Morata es ingeniero, sociólogo y periodista, Premio Nacional de Medio Ambiente e Hijo Predilecto de Águilas. Referente histórico del ecologismo y de las luchas sociales en la Región, ha sido recientemente objeto de ataques y campañas de señalamiento por parte de la ultraderecha, precisamente por su trayectoria de defensa del territorio, de los derechos colectivos y de una Región digna y justa.

El acto se enmarca en la programación cultural de actividades ‘II Atalaya de la Literatura y Poesía’, que organiza el Club Atalaya-Ateneo. En estos eventos, con entrada libre, se combinan la literatura, la poesía y la música en directo.






sábado, 7 de febrero de 2026

Coloquio en Cieza: 'Venezuela ante el bloqueo económico, la injerencia política y la intervención militar'.

 



Pascual Serrano, periodista y escritor, abordará el contexto geopolítico global y la ofensiva imperialista contra la soberanía venezolana en un acto organizado por el Club Atalaya-Ateneo de la Villa que tendrá lugar el lunes 9 de febrero a las 19:30 horas.




La intervención militar directa de los EEUU y el secuestro del presidente Maduro y de la diputada de la Asamblea Nacional Cilia Flores es un paso más, para volver a tomar el control total y directo sobre los recursos naturales y la economía de Venezuela.

Violando una vez más la integridad de un Estado soberano, la Carta de Naciones Unidas y el Derecho Internacional en sus más elementales postulados; mostrando su protección a las ultraderechas latinoamericanas, sea en el poder, sea en la oposición; incapaz de consentir que un Estado rico y poderoso se resista a su control y sometimiento; inventando motivos y pretextos para intervenir y manipular; cediendo al impulso al saqueo por los recursos naturales que el ADN norteamericano exhibe en todo el mundo y que es especialmente activo en América, Donald Trump ha batido, en su primer año de su segundo mandato, todos los récords de la ignominia.

Para Venezuela y su entorno regional, el secuestro del presidente Maduro y la violación de su soberanía nacional es una nueva fase en el largo conflicto de dominación colonial frente a la liberación nacional de la que viene. La gran cuestión es durante cuánto tiempo podrá el Imperio mantener la forma de dominio que ahora impone.

Serrano, especializado en política internacional y análisis de los medios de comunicación, ha publicado numerosos artículos en Le Monde Diplomatique, Eldiario.es, Rebelión.org –medio alternativo digital que fundó en 1996-, Cuarto Poder y Mundo Obrero. Su trayectoria crítica con los medios le valió en 2019 el Premio Periodismo de Derechos Humanos. Entre sus libros destacan, además de Desinformación, Traficantes de información (2010), Contra la neutralidad (2011), La comunicación jibarizada (2013), Medios democráticos (2016) y Paren las rotativas (2019), y Prohibido dudar. Las diez semanas en que Ucrania cambió el mundo (2022).



viernes, 6 de febrero de 2026

HOY, VIERNES 6 DE FEBRERO | 19:00 h - MANIFESTACIÓN EN MURCIA

 

Por las personas más vulnerables, las precarias, las pensionistas, las que mo pueden pagar un alquiler, las que no llegan a final de mes...





🏠  Por el derecho a una vivienda digna en la Región de Murcia.

🛑 Por la moratoria de los desahucios.

💶 Por la subida de las pensiones.

💡 Por mantener la prohibición de cortar suministros a las familias vulnerables.

❌ Contra el proyecto de vivienda del Gobierno regional.


📍 Salida: Delegación del Gobierno de Murcia

📍 Llegada: Palacio de San Esteban


📣 Acude y movilízate. Esta tarde a las 7, Murcia en la calle.

¡Nos jugamos derechos básicos! 

jueves, 5 de febrero de 2026

Sindicatos y colectivos convocan una manifestación este viernes en Murcia por la vivienda y las pensiones

 



Partirá desde la Delegación del Gobierno en Teniente Flomesta a las 19:00 horas


     En una comparecencia conjunta, portavoces de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH)Yayoflautas, CCOO, UGT, USO y la Intersindical, acompañados por representantes de Izquierda Unida-Verdes, han expresado su disconformidad con el rechazo parlamentario a los decretos de medidas sociales el pasado mes de enero. Según los convocantes, esta decisión paraliza iniciativas clave como la revalorización de las pensiones, la moratoria de desahucios y la garantía de suministros básicos para colectivos vulnerables.


Sindicatos y colectivos, junto a IU-Verdes, convocan la protesta.

Paco Morote (PAH) calificó la situación de crítica para las familias con menos recursos, mientras que Concha Mirade (Yayoflautas) centró su intervención en la necesidad de blindar las pensiones públicas y los servicios del Estado del bienestar.

Vivienda y precariedad en la Región

Desde el ámbito sindical, Salvador Espín destacó que los indicadores de pobreza y los bajos salarios en la Región de Murcia hacen "imprescindible" la aprobación de un escudo social robusto. En este sentido, se instó a las administraciones a tratar la vivienda como un derecho fundamental y no como un activo financiero, demandando políticas activas para facilitar el acceso a un hogar digno.

Los portavoces han hecho un llamamiento a la ciudadanía a sumarse a la manifestación convocada para el próximo viernes a las 19:00 horas, que partirá desde la Delegación del Gobierno en Teniente Flomesta y concluirá en San Esteban. “A la juventud les decimos: empezad a luchar ahora para tener mañana lo que os merecéis. No podéis dejar que otros decidan por vosotros”, ha enfatizado Concha Mirade.

Con esta movilización, los colectivos sociales y sindicales de Murcia buscan presionar al Gobierno Central y al Partido Popular regional para que dejen de pisotear los derechos de las personas más vulnerables y garanticen la protección social y la vivienda digna como derechos fundamentales.


ILP Derecho a la vivienda.


Fuente: Murcia Plaza

miércoles, 4 de febrero de 2026

Contaminación radiactiva en Palomares: 60 años de oprobio por las élites políticas

 

     Estudios de Economía en la Universidad de Valencia. Técnico Superior en Imagen y Sonido. Desde 1985 ha seguido de cerca todo lo relacionado con el accidente de Palomares.

Cuando Estados Unidos comprobó la magnitud de las consecuencias, comenzó la minusvaloración de todos y cada uno de los parámetros que describían su gravedad: superficies contaminadas, niveles de radiactividad, falsificación de los mapas radiométrico

     Hace pocos días se cumplieron 60 años del accidente nuclear de Palomares (Almería, 1966). Desde 1945 no habían caído bombas nucleares en una población. Esta vez no hubo detonación nuclear ni muertos pero sí sobrada radiactividad. El explosivo convencional de dos de las cuatro bombas que cayeron, con una potencia superior a 68 veces la de Hiroshima, dispersó en 635 hectáreas casi diez kilos de plutonio, que es la sustancia más tóxica creada por el hombre.


Actuación en alta mar en Palomares, Almería.

La pérdida y espectacular búsqueda de una de las bombas, junto con la extensión de la contaminación en un lugar poblado, convirtió el accidente en el más importante de la era nuclear, hasta que veinte años más tarde se produjera el de Chernobyl. Pero, ¿por qué se afirma que es una historia abierta, inconclusa e interminable? La razón hay que buscarla desde el principio.

Cuando Estados Unidos comprobó la magnitud de las consecuencias, comenzó la minusvaloración de todos y cada uno de los parámetros que describían su gravedad: superficies contaminadas, niveles de radiactividad, falsificación de los mapas radiométricos reducidos de siete a doce veces, vigentes hasta 2013. No se salvó ni la denominación: la calificación de accidente fue rebajada por el Departamento de Defensa a «incidente», lo que implicaría la inexistencia de contaminación y contaminados por plutonio. Es el término que persiste seis décadas después. Cuando en los inicios aparecieron análisis positivos del radionucleido en los vecinos, fueron invalidados. Los 1.586 soldados con resultados positivos también fueron manipulados y reducidos a solo 422.

La descontaminación norteamericana fue un eficaz paripé destinado solo a la opinión pública. Los bidones transportados a EE. UU. apenas albergaban un 1 % del plutonio diseminado y los dos enterramientos secretos descubiertos 41 años más tarde con 4000 metros cúbicos contienen una quinta parte de las tierras que se comprometieron evacuar a su país.

Incumplieron todo lo que habían acordado por escrito unas semanas antes en Palomares. También la garantía legal de responsabilidad civil que dieron cuando en 1963 pidieron permiso para alojar submarinos nucleares con misiles Polaris en la base de Rota (Cádiz). Fue en el Acuerdo Confidencial de julio de 1964, párrafo tercero, donde se comprometían de manera inequívoca a asumir toda responsabilidad civil derivada en caso de accidente nuclear, donde cualquier reclamación “será resuelta rápidamente a través de la vía diplomática”. Sesenta años no parecen ser nada para los causantes. Este Acuerdo sigue siendo una sólida base legal en el presente para exigir su limpieza.

La pusilanimidad mostrada por la dictadura no tuvo límites. Como más del 75 % del plutonio se quedó donde estaba y dada la futura exposición crónica de los vecinos al tóxico, la Atomic Energy Comission (AEC), la Junta de Energía Nuclear (JEN) y posterior Ciemat acordaron implementar de manera subrepticia un proyecto de investigación con sus habitantes y el medio ambiente.

Fue llamado en clave: «Proyecto Indalo» (1966-2009) sin que existiera el consentimiento informado ni garantía bioética alguna. La finalidad de este acuerdo era la “recopilación de información sobre la absorción y retención de plutonio y uranio en un número representativo de un grupo de población”, según reza lo firmado apenas un mes después del accidente.


Terrenos contaminados por radiactividad en Palomares.

España no solo permitió los incumplimientos. Suscribió con el país causante una historia oficial a la medida de sus intereses. Tuvo como portavoz al ministro Fraga Iribarne, quien afirmó repetidamente que en Palomares todo se había quedado igual o mejor que antes del accidente y que no había peligro para la salud. Los vecinos fueron engañados y expuestos de manera continuada al inventario de plutonio, residiendo en lo que se denomina una «zona de sacrificio», donde el riesgo, al igual que la radiactividad, no se percibe pero existe y las posibles consecuencias patológicas aparecen a largo plazo y resultan muy difíciles de demostrar.

Lo más desalentador fue que la llegada de la democracia no supuso ningún cambio en la exposición radiológica de sus pobladores ni se modificó un ápice la historia oficial sostenida también por los supuestos científicos de la JEN-Ciemat. Siguieron repitiendo que todo había quedado limpio y que no existía peligro alguno.No fue cuestión de ideologías políticas o de siglas. Ni con UCD, PSOE o PP hubo un mínimo avance en la verdad y la protección de los palomareños. Las élites políticas del poder central y centralista mantuvieron con firmeza la falsa historia oficial de la dictadura y la continuada exposición al plutonio de sus habitantes, dando veracidad al aforismo que el escritor Giuseppe Tomasi di Lampedusa puso en boca del protagonista de El Gatopardo: “Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie”.

Gracias a todo lo anterior, el «Proyecto Indalo» se mantuvo activo doce años en dictadura y 31 en democracia. Tras 40 años siendo expuesta la población, cultivando algunas áreas con mucho plutonio, por fin, entre 2006 y 2008 se implementaron las primeras medidas de radioprotección. La medida fue posible porque antes realizaron la caracterización radiológica, con un nuevo mapa de contaminación que derivo en la restricción de acceso y uso con el vallado de 40 hectáreas de áreas contaminadas.


Caseta en la parcela vallada en Palomares.

Es de justicia reconocer que ese único y aislado progreso, ese punto de inflexión en los riesgos en Palomares fue gracias al equipo que formó el científico Juan Antonio Rubio cuando estuvo como presidente del CIEMAT (2003-2010) con la directora de Medio Ambiente, Teresa Mendizábal. Ella nos confesó que los mayores problemas no fueron los escollos técnicos, sino convencer a los políticos, primero del PP y luego a los del PSOE, con la llegada de Zapatero. Ardua tarea.

El impedimento no era tanto los 13,8 millones de euros del coste final, del que EE. UU. solo aportó un 13 %, sino sacar del olvido una “patata caliente” que nadie deseaba ni desea en sus manos. Más aún cuando el Ministerio de Exteriores siempre presiona para que el viejo contencioso no ponga en peligro los intereses de las empresas que están haciendo las Américas, muchas de ellas presentes en los sumarios de financiación ilegal de los partidos.

Rubio y Mendizábal sólo proponían estudiar cuánto, como y dónde se hallaba el plutonio para vallar esas tierras, proteger a sus habitantes y poder elaborar además el Plan de Rehabilitación de Palomares. Algo que consiguieron en 2010, poco antes de fallecer Rubio. Lástima que sus sucesores y el Consejo de Seguridad Nuclear se olvidaran de ese proyecto y volvieran la vista hacia otro lado.

El agravio comparativo es sangrante cuando no existieron problemas para realizar una caracterización y descontaminación en Madrid, dentro del Proyecto Integral para la Mejora de las Instalaciones del Ciemat (PIMIC). Iniciativa que lleva veinticinco años y mucho más de cien millones de euros gastados, en un lugar donde no existía riesgo radiológico alguno a sus trabajadores, donde no reside población. Pero se trata de un lugar próximo a donde viven los gestores políticos y sus familias y no se halla en la periferia peninsular, distante a 525 km.

Cuando se destapó la contaminación real con la que habían convivido los vecinos de Palomares, la historia oficial cambió. Ahora se reconoce la contaminación, pero se repite sin cesar que no hay peligro, como en la Dictadura. También se incluye el mantra de que ha de ser EEUU quien retire esas tierras ―oportuno argumento para la inacción― porque España carece de un lugar donde almacenar residuos de alta actividad como los que se generarían con la limpieza. Lo que sesgan los voceros de las élites políticas es que ello es perfectamente factible, como están los centenares de toneladas de similares residuos del combustible gastado de las centrales nucleares en seis almacenes temporales individualizados (ATI). De igual manera, se podría crear un ATI en el Cabril para Palomares, hasta que la coyuntura política permitiera devolver ese plutonio a sus legítimos propietarios.


La bomba nuclear B28FI, recuperada a 870 metros de profundidad, en la cubierta del USS Petrel.

Dado el maltrato sufrido por las generaciones de Palomares durante estos 60 años, todos los gobiernos, los organismos públicos en general y el Consejo de Seguridad Nuclear y el Ciemat en particular, se hallan en deuda con la población. España está sobradamente preparada para acometer la rehabilitación según el Plan de 2010, para emprender la descontaminación que ponga fin a la angustia y el estigma padecido.

Lo único que falta es voluntad de las élites políticas, las mismas que durante estas seis décadas se han aprovechado de las circunstancias: minorías lejanas, silenciosas e invisibles, padecimientos y riesgos también invisibles.


Fuente: elDiario.es Andalucía